junio 30, 2007
En palabras de Rodrigo Flores
Para darse cuenta de que la escritura en México no es homogénea, y tiene un grado de problematización no menor, sólo hace falta leer a autores como Gerardo Deniz, José de Jesús Sampedro, Jesús Arellano, Gloria Gervitz, Mario Santiago Papasquiaro o al mismísimo Eduardo Lizalde
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junio 26, 2007
EL JUEGO
1. Cada jugador(a) comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo
2. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego
3. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres
4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: "El Juego".
va, copiando la estructura de LUDA
UNO Dudo de los poetas que no toman, aunque hayan sido alcohólicos ( o lo sigan siendo) -y por eso no tomen- es precisamente por eso que dudo de ellos, no de su obra, de ellos. El vino y a la poesía son mancuerna.
DOS Creo que cuando uno opina sobre algo o está muy enterado, o está muy borracho, o aburrido, o tiene una personalidad avasalladora para engañar a cualquiera( como Olavarría) Lo importante es tener una opinión. La gente que no sabe sustentar lo que dice o no tiene opinión en genral, me cae mal.
TRES yo también soy radical, cuando digo basta, es basta, cuando apuesto, va, va todo.La gente tibia me da flojera.
CUATRO colecciones??? todas, pero la más importante separadores de libros.
CINCO tengo un gato (Fellini) que es un resumen de fantasmas: la abuela Matilde y Tonka ( mi perra que era idéntica en versión can)
SEIS confío en la gente que se emociona con Celan o con Pound, cuando veo que hay empatía con ese par de monstruos, entiendo todo, casi todo con el tercero involucrado.
SIETE soy como un caballero.."no tengo memoria" OLVIDO TODO y por lo mismo reescribo todo lo que subrayo de cada libro que leo. De todos modos lo olvido, pero, al menos lo tengo en la libreta. Lo cual también habla de lo obsesiva que soy.
OCHO los aburridos tienen una solución: morirse!
Invito a jugar a:
Rodrigo Olavarría
Enrique Carlos
Pablo Paredes
Bernardo Ruiz
Esaú Hernández
Harold Halva
Jorge Solís
Rodrigo Flores
junio 22, 2007
MAYO EN CHIHUAHUA
catedral de Chihuahua con el Carrera
y ¿se va poner peor ? preguntaba Carlos en su primer aterrizaje
-no era el único objetivo del viaje, pero ayudó-
en Chihuahua también tienen su ángel,
como en la Ciudad de México, pero éste, da vueltas y lanza un láser.
Yo llegué a casa de Violeta Rivera ( poeta) y como siempre me encontré con abrazos, y muchas bromas, el humor norteño pone a cualquiera de buenas. Turisteamos lo suficiente y lo necesario, pasando por museos, librerías- una de viejo, o de usado, o de segunda mano, excelente, en la que duramos metidos cerca de dos horas- Carlos buscaba LP's de jazz y blues, mientras Alfredo y yo hacíamos nustros descubrimientos. Yo salí sólo ( por contener mi vicio) con dos libros de 20 pesos cada uno: Cómo leer en bicicleta de Gabriel Zaid y Suave Patria de Ramón López Velarde, a lo que Alfredo incrédulo exclamó: ¿va a leer eso?, bueno, hay que leer de todo, ojalá se pudiera todo, pero considero que aún lo muy distante a nuestras estéticas y gustos, habrá que analizarlo, algo nos dejará su maestría, no de gratis están ahí, en ese sitio donde muchos los idolatran, otros los reconocen, otros los recuerdan simplemente, bueno, hay quien ni los conoce.
En la casa de Juárez, donde NADA perteneció a Juárez
pidiendo deseos
Olimpia Badillo de SanLuis Potosí
Lo más divertido fué la última noche en que nos quedamos bebiendo tinto en el restaurant del hotel. Jugamos a las cartas de manera adivinatoria, es decir, las usamos para predecir el futuro, hicimos preguntas idiotas toda la noche y reímos: quién se iba ganar el Nandino, el Nobel y quién se suicidaría primero, aspiraciones cliché de escritores frustrados y al menos el balance fué importante para mí, que siempre le terqueo a Alfredo Carrera, él tiene alma de poeta y Enrique Carlos quedó furioso por que según las cartas... el Nandino está vendido.
Arlette Luévano poeta de Aguascalientes
Enrique Carlos fué un éxito con su plaquette que se desprende de su libro de próxima apración en la Secretaría de Cultura: CRISANTEMO CIELO; Alfredo leyó sus poemas dudando de sí mismo, pero las ovaciones no engañan. Arlette presentó también su libro CASA EN RUINAS- premio Efraín Huerta (Gto.) en el año 2006.
7 años del Subterráneo de Morelia
El calor impidió mantener la cordura durante tres días, pero las vueltas por la ciudad, el contacto con las personas, las atenciones de María Merced, que con poco dinero y menos apoyos que el año pasado sacó adelante este encuentro, hicieron de nuestro viaje a Delicias una excursión barroca en la que discutimos, nos exasperamos, nos emocionamos al reconocer buena poesía y regresar con libros, pero además, nos incomodamos por la organizaciónn y por la falta de calidad en poesía. Hablamos hasta reventar ( incluído el silencioso Enrique Carlos) y nos dispusismos a separar, clasificar y dosificar lo que nos deja algo en las letras o en la vida y lo que no nos deja nada, aunque, si lo recordamos, es que algo nos dejó.
Enrique Carlos
Alfredo Carrera
junio 13, 2007
junio 07, 2007
Encuentro de escritores en León -Mayo 2007
Llegué a León el jueves cerca de las cuatro de la tarde. No hay problema, en un ratito llego al Howard Johnson, me dije. Pero no. Una vez más se me confundió el norte con el sur y di con el hotel hasta después de las seis de la tarde. No encontré a nadie, ni mesa de registro, ni autobús, ni amigos.
Como la presentación de mi libro era hasta las siete y media subí a ver la tele. Aguanté quince minutos y bajé de nuevo. Ahí me topé con Alfredo Cortés y quedamos en llegar juntos al Poliforum. Iba también Miguel, de Morelia.
Todo mundo metido en la conferencia de Pablo Boullosa. Los pasillos y la cafetería solos. Saludé a Luis Felipe Hernández. Me contó que ya había visto los libros. Alfredo se desapareció. Llegó Mauricio Carrera, con su esposa. Me presentó a Francisco Conde, que estaba en una mesa con Raúl Bravo y Alejandro Toledo.
La presentación se recorrió a las ocho porque toda la gente seguía con Boullosa. Cuándo terminó se fue la gente también, claro. Fue eso y el partido de fut.
Así que en una sala pequeña, nada que ver con el año pasado, se hizo la entrega de los premios Guanajuato 2007 y se presentaron los libros ganadores del año pasado.
No llegó mi super porra de Aguascalientes, pero sí estuvo en primera fila y tomando fotos Rodolfo Meza (a quien mucho debo, dije al micrófono).
Conde presentó mi libro: hizo un par de citas, me cambió el nombre y ya. Me dieron de la editorial 30 ejemplares. Me deben 70.
Hubo brindis. Musiquita. Canapés. Donas de chocolate.
Más tarde fuimos a un antrillo en el centro. Feo. Nos corrieron a las doce de la noche. Renata Torres estuvo conmigo, platicamos hasta quedarnos dormidas.
El viernes me despertaron las campanas de la Catedral. Bajé a desayunar tarde, ya muchos se habían ido al Poliforum.
En una mesa estaban Conde y Toledo. Los saludé. Bajaron a desayunar Carrera y su esposa y se sentaron con ellos. Yo me quedé solita y mi alma en una mesa del rincón, leyendo mi librito de Clarice Lispector.
En eso estaba cuando se acercó conmigo Dora Moro. Y empezamos a platicar. Y platicar. Y platicar. Bajó Pablo Boullosa y se nos unió. Hablamos de sueños, de antologías, de elecciones afectivas, de la fama, de lo distinto que estaba el encuentro comparado con el año anterior.
Boullosa se fue y nos quedamos Dora y yo. Hasta la hora de la comida. Recogimos nuestras chivas y fuimos al Poliforum, en mi coche. Nos perdimos, pero nomás tantito.
A las cinco de la tarde estaba programada una lectura en la Biblioteca Central. Llegamos puntualitas, pero nada, que se había recorrido la hora. Entramos a ver. Hermosa. Una biblioteca donde yo pude haber sido feliz (cuando era joven y capaz de cambiar). Dora tomó un par de fotitos, pero luego le quitaron la cámara.
A las seis de la tarde estábamos sólo los que íbamos a leer. La directora de la Biblioteca se portó muy amable, estaba preocupada por la falta de público.
Ya estábamos dispuestos a leer nosotros para nosotros cuando llevaron gente que estaba en la sala de Braille de la Biblioteca.
Empecé yo, siguió Ismael Lares (me gustó lo del corazón azul), unos señores de Yuriria, Lirio Garduño, un promotor de lectura y Dora Moro (lo nuevecito de su libro La apuesta).
Regresamos a la Feria. Iba yo platicando con Ismael Lares (te conozco del blog, le dije) hasta que vi que estaba un concierto de Luis Pescetti y ya no pude decir más. Arrastré al pobre de Lares al concierto (aguantó un ratito) y me puse a cantar y brincar como si tuviera cinco años. Padrísimo.
Terminando fui a saludar a Jorge Herrera. A contarle las novedades.
De ahí, nos invitaron al concierto Rumor de Páramo, de Ana Cervantes. Maravilloso. Como soy pobre no compré el disco, pero algún día.
Después la cena, después vino tinto con Dora, después a dormir. Y a las siete otra vez las campanas.
Desayuno y me voy, dije, pero estuve con Jorge y con Dora, así que la sobremesa terminó hasta la una de la tarde.