febrero 13, 2009

-Puestas y Apuestas-

Dora Moro recorre y repasa las modulaciones de las palabras y logra que el lenguaje se abra hacia una expresión del sentido opuesto a la uniformidad de los significados únicos. Una vez escritos, sus versos no se quedan ahí sino que regresan sobre sí mismos, se recorren y buscan, poco dispuestos al sometimiento de la sintaxis, rompiendo el primer sentido encontrado y abriéndose a una plasticidad más potente. Esto sucede desde el título, "la apuesta", que inmediatamente se subleva y reconduce la esforzada fijación hecha por la escritura a otro sentido más expuesto a la oralidad: "la puesta", cuyo significado directamente relacionado con el título es la cantidad que pone la persona que pierde para que un juego pueda seguir. Sin la puesta del perdedor no hay apuesta que continúe, y de eso trata este libro y en eso estriba su intensidad y vigor.


La inescapabilidad de esta realidad simultánea y la pertinencia de ambos sentidos en el título se pueden corroborar con varios ejemplos, en los que se fuerza la apertura y los sesgos de significado al manipular la grafía de las palabras. ¿Qué quieren decir en exactitud, fuera de su propio reverberar, versos como los siguientes: "cargo el presagio, un terregal dentro de mí", "acicalándome lo cobre noche adentro", "se forma una nata de indecisión en mis zapatos"? En momentos como los citados la fibra poética de Moro brilla de manera pura y las palabras encajan en sentidos desacostumbrados y al mismo tiempo emocionalmente eficaces. Esta certera ambigüedad la señala claramente Bernardo Ruiz en el prefacio que abre La apuesta, que aparenta ser una errata pero es una primera manifestación del equívoco continuo que lo impregna: "Una hombre que habla", titula Ruiz su texto, mimando el rebuscamiento del lenguaje de Dora Moro y señalando la continua bifurcación de una escritura que necesita romperse para precisarLa apuesta está constituida por unos poemas que fueron escritos por una mujer y puestos en la voz de un hombre, que no tienen nada que ver con el evanescente e inane término de "sujeto lírico", que por lo demás nunca ha aparecido en ningún poema que importe. El personaje que habla va construyendo un recorrido de jugador, apuesta tras apuesta. La mujer que escribe, y que dispone puesta tras puesta de esa voz masculina, acomoda los fragmentos de una historia en la que aparecen otros entendimientos y también otros contenidos, participantes y acompañantes. Con ello se construye la narración de una apuesta y se va conformando su puesta, al tiempo que la bifurcación del título abre una tensión entre los personajes congregados en el poema. En esta cara múltiple de puesta y apuesta escuchamos los poemas en la voz de un hombre y organizamos una historia en la voz de una mujer, todo de manera simultánea. Alrededor, como sombras en un casino, figuran muchos otros personajes, tan indispensables como ellos, tanto en su vaguedad como en su persistencia.
La apuesta es el segundo libro de Dora Moro, que publicó el año pasado Por si la recua, en la editorial de Guadalajara La Zonámbula, dirigida por el poeta Jorge Orendáin. En ese libro ya se apuntaba un desacomodo del sentido que como dije es la nota más personal y a la vez más fuerte de estos poemas. Si en "Efecto Gato", de ese libro, escribe: "como si gato porque me roñan los mortales para que no me fangue la sombra", logrando una gran eficacia emocional, en La apuesta esa escritura alcanza más certidumbre y solidez, a la vez que más tenue. "La verdad murmulla", "subrayo tu grosidad", "me sollozo lo hombre", "la mañana llegó pájaro", "toxinas que ensanchan lo gallo", son algunos casos en los que Dora Moro tuerce y deforma los tenedores y las cucharas del lenguaje, utilizando a la vez giros populares ensartados en un collar de visiones y vivencias tan individuales que dan cuenta de una voz poética verdadera.


-Pedro Serrano-



Publicado en SIEMPRE, abril 13,2008.



Dora Moro, La apuesta. Alforja, México, 2007; 76pp.
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3 comentarios:

Leo Zelada Grajeda dijo...

Interesante tu blog.

Saludos desde Madrid

Montaña dijo...

Y lo bueno es que la apuesta sigue estando abierta... ojala y gane la casa...

Un enorme abrazo...

Montaña dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.