enero 08, 2007

A cuatro años de la muerte de mi padre

REAPARICIÓN DE MI PADRE

Hoy por casualidad, volví a ver a mi padre
en su mañana lluviosa.
Con su gabán de casimir aunque fuera verano
entraba y salía de la las notarías
y atravesaba la Calle del Comercio
con su maleta marrón, anteojos de carey
y sombrero de fieltro.

De vez en cuando se detenía en algún lugar:
En la junta Comercial, con ferretero, a la puerta de una zapatería.
Con su mirada de miope contemplaba el rostro de Carole Lombard en la cartelera del Cine Floriano.
Entraba en el Bar Colombo para orinar.
Proseguía su camino entre mendigos, chalanes y ejecutores
y se hundía en la oscuridad de un almacén de abastos.

Mi padre iba y venía por el centro de Maceió.
Yo daba por hecho que estaba vivo.
Y sólo me rendí a su muerte lenta
cuando pasó delante de mí sin reconocerme.
Entonces supe lo que era la vida:
el lugar en donde hay sol y las personas se hablan.

Lêdo Ivo

1 comentario:

eowyn dijo...

Qué nostalgia de poema. Escribiré algo sobre mi padre algún día.